Aprendiendo a cocinar
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Hacer crema pastelera

Desde una macedonia de frutas hasta una tarta de manzana, hay pocos postres que no mejoren infinito con una buena crema pastelera. Y no te vas a creer lo fácil que resulta prepararla, tal y como si fuera uno de esos juegos de cocina gratis. Por cierto, de paso aprendes a hacer natillas. Sí, hombre, como las de mamá (no como las que anuncian en la tele tenistas, futbolistas, ciclistas y similares).

  1. Empieza por poner un par de dedos de leche en un vaso, y agregar una cucharada colmada de harina de maíz refinada (qué lista soy, no digo marcas comerciales, sólo las pongo en la foto). La maicena (uy, se me escapó) tiene que quedar perfectamente disuelta. No te costará nada.
  2. Aparte, bate cuatro huevos grandecitos, o cinco si son medianos, a base de bien. Tienen que quedar muy homogeneizados, nada de verse zonas de clara y zonas de yema. Agrega la maicena disuelta en la leche, y deja este recipiente a un lado.
  3. Pon al fuego una cazuela de fondo grueso (es lo mejor si no quieres que la crema se te pegue a la primera de cambio). Vierte en ella dos vasos llenos de leche, ocho cucharadas de azúcar (bueno, esto depende de lo goloso que seas), un palito de canela y una corteza de limón. Remueve bien para que el azúcar se disuelve, y en cuanto la leche empiece a hervir aparta la cazuela del fuego. Tira a la basura la corteza de limón, y lava bien lavado el palito de canela, una vez seco podrás guardarlo para reutilizarlo en otra ocasión.
  4. Ahora viene un momento delicado: añade un par de cacillos de la leche caliente al recipiente donde tenías los huevos batidos, pero sin dejar de remover. Esto es para que se vayan equilibrando las temperaturas, y el huevo no se cuaje al encontrarse de sopetón a una temperatura muy superior.
    Vierte la mezcla de huevo y leche en la cazuela donde tienes el resto de la leche caliente, y caliéntalo a fuego bajo, sin parar de remover y rascando bien el fondo, hasta que la crema se espese.
  5. En caso de que, por ir con prisas o por manazas, te hayan salido algunso kizi… no hay problema, que no cunda el pánico: utiliza la batidora eléctrica a máxima potencia, y asunto resuelto.
    Una cosa: te puede interesar que la crema sea más o menos espesa, dependiendo de para qué la vayas a utilizar (si es para acompañar unas fresas, es bueno que esté fluida, si es para rellenar un pastel la necesitas más espesa…). Para conseguir el efecto que quieras, puedes “jugar” con la cantidad de maicena, y también con la de huevos. Sólo recuerda que es más fácil añadir un poco de maicena disuelta en leche si la crema te queda clara, que aclararla si te queda espesa.
  6. Vamos a ver cómo conservamos esa estupenda crema hasta que llegue el momento de usarla. Si dejas que se enfríe “al aire”, se le formará encima una costra nada vistosa, y desde luego nada apetecible. Para evitarlo, unta con un poco de mantequilla un trozo de plástico de cocina…
  7. …y cubre con él la crema aún caliente, procurando que toda la superficie quede en contacto. Guárdala así hasta que se enfríe, y después en la nevera. Para utilizar la crema de bastará con retirar el plástico, sale facilísimo.
    Como decía antes, esta crema es una delicia para acompañar unas fresas, o una sencilla macedonia de frutas.
  8. También la puedes utilizar para acompañar una tarta de manzana, o bien repartirla en varios cuencos, dejar enfriar y espolvorear con canela. Eso son unas natillas, ¿o pensabas que me había olvidado? Hombre, para ser precisos, las natillas se suelen hacer sólo con las yemas de los huevos. Si quieres probar, utiliza luego las claras para hacer unos estupendos merengues.